ESTO TAMBIEN NOS PONE LOS PELOS DE PUNTA Y NOS ESTRUJA EL CORAZON ¡¡¡¡¡¡¡¡TANTA SALVAJADA!!!!!!!!! Y PARA COLMO:
EL GENERAL CATOLICO¡¡¡¡¡¡¡¡¡ULTRACATOLIQUISIMO!!!!!!!!!! ANGEL DOLLA LAHOZ ERA TIO ABUELO NUESTRO POR EL LADO DE NUESTRA MADRE .¡¡¡¡¡DE NO CREER!!!!!!!
FIRMADO: LAS DOS HIJAS DE PEPIN EL DE LA LEJIA.
En consideración a los distinguidos servicios prestados y méritos contraídos en operaciones activas de campaña en la zona de nuestro Protectorado en Marruecos, en el lapso de tiempo comprendido entre 1º de Agosto de 1924 y 1º de Octubre de 1925, por el Coronel de Estado Mayor D. Joaquín Fanjul Goñi, y teniendo en cuenta el favorable informe emitido por el Consejo Supremo de Guerra y Marina,
Vengo en promoverle, a propuesta del Ministro de la Guerra, y de acuerdo con el Consejo de Ministros, al empleo de General de brigada, con la antigüedad del día 11 de mayo del corriente año, fecha en la que cumplirá dos años en el empleo de Coronel que ahora ostenta.
La merced que por el presente Decreto se otorga no surtirá ninguno de sus efectos hasta la indicada fecha de 11 de Mayo próximo, en que el interesado entrará en posesión de ella con todas sus consecuencias.
Dado en Palacio a tres de Febrero de mil novecientos veintiséis.
JUAN O’DONNNELL VARGAS
Secuela de ser súbditos en vez de ciudadanos con derechos
Por otro lado, en este mismo número 35 de la Gaceta de Madrid, son publicados varios Reales Decretos concediendo condecoraciones a otros reputados militares africanistas.
Sobresale entre ellos este R.D.
En atención a los señalados servicios prestados y méritos contraídos en operaciones activas de campaña en nuestra zona de Protectorado en Marruecos, en el lapso de tiempo comprendido entre 1º de Agosto de 1924 y 1º de Octubre de 1925, por el General de División don Felipe Navarro y Ceballos Escalera, Barón de Casa Davalillo,
Vengo en concederle, a propuesta del Ministro de la Guerra, de acuerdo con el Consejo de Ministros, y en vista del favorable informe emitido por el Consejo Supremo de Guerra y Marina, la Gran Cruz de Maria Cristina, con la antigüedad de la última de las indicadas fechas.
Dado en Palacio a tres de Febrero de mil novecientos veintiséis.
JUAN O’DONNNELL VARGAS
Este General Felipe Navarro y Ceballos-Escalera, era el que se había rendido en Monte Arruit, habiendo sido apresado por Abdel Krim junto con sus oficiales superiores, mientras sus tres mil soldados fueron cruelmente exterminados por los rifeños.
Tiempo después, tras arduas negociaciones, Abdel Krim recibiría de manos de Horacio de Echevarrieta, algo más de cuatro millones de pesetas (la mitad en duros de plata), entregando a cambio de los rendidos oficiales y jefes españoles prisioneros, provocando el comentario
En la Ciudad de Santa Cruz de Tenerife a cuatro de Noviembre de mil novecientos treinta y seis, reunido en el Salón de actos del Cuartel de Infantería de esta Capital el Consejo de Guerra Ordinario de Plaza para ver fallar la causa seguida contra el paisano Aurelio Pérez Medina por supuesto delito de rebelión; oída la acusación Fiscal y la Defensa; y
RESULTANDO
probado y así se declara que el procesado paisano Aurelio Perez Medina, mayor de edad y elemento de acción dentro del Sindicato de Oficios Varios de San Andrés y Sauces con ocasión del alzamiento en armas ocurrido en la Isla de La Palma durante los días dieciocho al veinticinco de julio último, se dedicó a la práctica de registros domiciliarios para la requisa de armas, sin duda en cumplimiento de órdenes que recibiera y que acató, huyendo al Monte con los demás rebeldes a la llegada a Santa Cruz de la Palma del Cañonero Canalejas que reprimió la rebelión, hasta el once de octubre último que verifico su presentación voluntaria al Jefe de Falange del aludido pueblo, y sin que conste que realizara actos de violencia propiamente dichos.
RESULTANDO
que el Ministerio Fiscal calificó los hechos constitutivos de un delito de rebelión de párrafo segundo del artículo 238 del Código de Justicia Militar solicitando para el procesado la pena de reclusión perpetua; y que la Defensa suplicó benevolencia para su patrocinado.
CONSIDERANDO
que los hechos declarados probados son legalmente constitutivos de un delito de rebelión militar por adhesión a la misma definido y sancionado en el número 2º del artículo 238 del Código de Justicia Militar.
CONSIDERANDO
que de dicho delito es responsable en concepto de autor el procesado /Aurelio Perez Medina,/ sin que concurran circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal específicamente consideradas pero no pudiendo prescindir el Consejo para graduar la extensión de la pena de la circunstancia de haberse presentado voluntariamente el procesado y de no constar que realizara actos de agresión o violencia propiamente dichos, todo ello en uso del arbitrio que la Ley marcial le concede-
CONSIDERANDO
que no existen responsabilidades civiles que exigir.
CONSIDERANDO:
Que para determinar la clase de pena a imponer precisa tener en cuenta lo dispuesto en el artículo 181 del Código de Justicia Militar, en relación con el 30 de Código Penal, toda vez que la pena correspondiente al delito no solo es compuesta sino que además el grado mínimo de la misma tiene carácter común, y no existiendo la pena de reclusión perpetua en el Código Penal forzosamente debe entenderse la misma sustituida por la de reclusión mayor.
Vistos los preceptos citados, artículos 33 y 44 del Código Penal; 173 del de Justicia Militar y demás de general aplicación.
EL CONSEJO DE GUERRA FALLA
que debe condenar y condena al procesado Aurelio Perez Medina como autor responsable de un delito de rebelión militar a la pena de veinte años y un día de reclusión mayor con las accesorias de inhabilitación absoluta e interdicción civil del penado durante la condena para cuyo cumplimiento le servirá de abono la totalidad del tiempo que haya estado privado de libertad por esta causa.-
Entre líneas = Aurelio Perez Medina = Vale =
Cierran esta sentencia las firmas rubricadas de JOSÉ PÉREZ ANDREU, JOSÉ TRUJILLO TORRES, ELICIO LECUONA DÍAZ, JOSÉ PÉREZ SILVA, JOSÉ GUEZALA GARCÍA, FÉLIX DÍAZ DÍAZ Y LUIS PIERNAVIEJA DEL POZO.
El Teniente Coronel JOSÉ PÉREZ ANDREU había actuado como Presidente de este Consejo de Guerra, en sustitución del de mismo empleo y arma AURELIANO MARTÍNEZ URIBARRY, que se hallaba enfermo.
Como Fiscal actuó el Teniente del Cuerpo Jurídico Militar de tercera PABLO HURTADO IZQUIERDO. Tocándole el papel de defensor al Alférez de complemento BERNARDO BARRERA FERNÁNDEZ.
El Teniente Auditor de Segunda [Capitán] LUIS PIERNAVIEJA DEL POZO, fue el Vocal Ponente.
Esta sentencia sería dictaminada, al día siguiente, 5 de noviembre de 1936, por el Auditor Coronel JOSÉ SAMSÓ HENRÍQUEZ, proponiendo para el fallo consultado la aprobación necesaria pata que sea firme y ejecutorio.
El 10 de noviembre de 1936, el Comandante General de las Islas Canarias, general de Brigada ÁNGEL DOLLA LAHOZ, de conformidad con el fallo dictado por el Consejo de Guerra y anterior dictamen, condena al procesado paisano AURELIO PÉREZ MEDINA, por un delito de rebelión militar a la pena de de veinte años y un día de reclusión mayor con las accesorias de inhabilitación absoluta e interdicción civil del penado durante la condena, para cuyo cumplimiento le servirá de abono la totalidad del tiempo que haya estado privado de libertad por esta causa, ordenado la vuelta de la misma al Señor Auditor de Guerra a los fines pertinentes.
Con fecha 13 de noviembre de 1936, el Juez Instructor Capitán JUSTO BLÁNQUEZ IZQUIERDO, emite la liquidación de condena, en la cual tras deducir el mes que llevaba encarcelado AURELIO PÉREZ MEDINA, dice que le resta por cumplir de la pena impuesta, 19 años, 11 meses y un día, con lo cual debería permanecer en prisión hasta el cinco de octubre de 1963, en que dejará extinguida la pena.
Atendiendo que la Comisión Provincial de Examen de Penas de Santa Cruz de Tenerife, había elevado propuesta de conmutación de la referida pena, informando que la definitiva que debía imponerse era la de seis años de prisión menor con las accesorias de suspensión de todo cargo y derecho de sufragio durante el tiempo de la condena, con fecha 26 de enero de 1942, la Comisión Central de Examen de Penas del Ministerio del Ejército, certifica que la Superioridad ha dictado la correspondiente resolución definitiva disponiendo que la pena que debe sufrir el rematado AURELIO PÉREZ MEDINA es la de SEIS AÑOS DE PRISIÓN MENOR, con las accesorias de la PENA PRIMITIVA.
Con fecha 10 de marzo de 1942, el Teniente Coronel Juez LUIS MIRANDA NUÑEZ, actualiza la pertinente liquidación de condena.
En 21 de marzo de 1942, el Certificado de Resolución Definitiva es enviado para que se notifique en forma legal, con lectura íntegra al penado AURELIO PÉREZ MEDINA, que reside en libertad condicional en San Andrés y Sauces (La Palma), haciéndole entrega del certificado que adjunta.
Cfr.: Causa 403 de 1936 [7127-224-10].
EL GENERAL CATOLICO¡¡¡¡¡¡¡¡¡ULTRACATOLIQUISIMO!!!!!!!!!! ANGEL DOLLA LAHOZ ERA TIO ABUELO NUESTRO POR EL LADO DE NUESTRA MADRE .¡¡¡¡¡DE NO CREER!!!!!!!
FIRMADO: LAS DOS HIJAS DE PEPIN EL DE LA LEJIA.
EL QUINTO: NO MATARÁS
El General ÁNGEL DOLLA LAHOZ, sumado a los sublevados contra el legítimo y legal gobierno de la República Española, en Zaragoza, – ciudad donde residía en situación militar de segunda reserva -, fue designado para el mando de la Comandancia Militar de Canarias, el 4 de septiembre de 1936.
Desde Zaragoza se trasladó hasta Vigo donde embarcó en la motonave “Dómine”, arribando a Tenerife, en la madrugada del domingo trece de septiembre.
Este mismo día, domingo 13 de septiembre de 1936, el general Ángel Dolla firmaría en Tenerife, su primera sentencia decretando cinco condenas a muerte.
La primera sentencia de la Causa 246, por la cual resultaron condenadas a muerte, y ejecutadas, estas cinco personas:
Espeluzna caer en la cuenta de esta secuencia de los hechos.
La Causa 246 de 1936, cuyas actuaciones se iniciaron el 5 de Septiembre de 1936, tramitada por procedimiento sumarísimo, instruida por el Capitán AURELIO MATOS CALDERÓN, es sustanciada en el lapso de nueve días.
El domingo 13 de septiembre de 1936, es dictada una inicua sentencia por
un tribunal presidido por VICENTE PELEJERO LORES, teniendo como vocales a los capitanes LORENZO MACHADO MÉNDEZ, JUAN PALLERO SÁNCHEZ, FERNANDO SALAS BONAL, LUIS GÓMEZ CARBÓ, FRANCISCO ARRIAGA ADÁN y el comandante auditor de la Armada EDUARDO CALLEJO GARCÍA-AMADO, éste último como Vocal Ponente, y Vocales suplentes a los capitanes SEBASTIÁN MARTIN DÍAZ-LLANOS y PABLO ERENAS MARTÍN, llevando la acusación como Fiscal el Teniente Auditor de Primera de Complemento PEDRO DOBLADO SAIZ, desempeñando el papel de defensor el Capitán JOSÉ JORDÁ CANTÓ.
Sentencia que, inmediatamente dictaminada por el Auditor de Guerra JOSÉ SAMSÓ HENRÍQUEZ, es pasada a la firma de la máxima autoridad militar, el general ANGEL DOLLA LAHOZ, recién llegado, quien decreta con su firma las cinco condenas a muerte.
Actos todos, – Sesión, Sentencia, Dictamen y Condena – llevados a cabo en domingo, día del Señor, día de descanso.
El general ÁNGEL DOLLA LAHOZ, que sería loado por su acrisolada y manifestada religiosidad católica, en el día dominical, hace caso omiso del Quinto Mandamiento. Quinto Mandamiento, que en el Antiguo Testamento quedó expresado (Exodo 20,13 y Deuteronomio 5,17), de este modo:
La actividad represora desencadenada después del 18 de julio de 1936, por los militares locales, seguiría su curso, acentuada con el respaldo de este sexagenario generalote.
Desde Zaragoza se trasladó hasta Vigo donde embarcó en la motonave “Dómine”, arribando a Tenerife, en la madrugada del domingo trece de septiembre.
Este mismo día, domingo 13 de septiembre de 1936, el general Ángel Dolla firmaría en Tenerife, su primera sentencia decretando cinco condenas a muerte.
La primera sentencia de la Causa 246, por la cual resultaron condenadas a muerte, y ejecutadas, estas cinco personas:
ANTONIO ORTEGA ARTILES, paisano.
FELIX VILLAR PEREZ, musico de tercera
JUAN RAMALLO RUIZ, soldado
MANUEL GONZALEZ CHACON, soldado
VALERIANO MESA GUTIERREZ, soldado
Igualmente se condena al Músico de Tercera JESUS GOMEZ MORENO, en concepto de autor del mismo delito a la pena de veinticuatro años, cinco meses y veintiún días de reclusión mayor con las mismas accesorias.Espeluzna caer en la cuenta de esta secuencia de los hechos.
La Causa 246 de 1936, cuyas actuaciones se iniciaron el 5 de Septiembre de 1936, tramitada por procedimiento sumarísimo, instruida por el Capitán AURELIO MATOS CALDERÓN, es sustanciada en el lapso de nueve días.
El domingo 13 de septiembre de 1936, es dictada una inicua sentencia por
un tribunal presidido por VICENTE PELEJERO LORES, teniendo como vocales a los capitanes LORENZO MACHADO MÉNDEZ, JUAN PALLERO SÁNCHEZ, FERNANDO SALAS BONAL, LUIS GÓMEZ CARBÓ, FRANCISCO ARRIAGA ADÁN y el comandante auditor de la Armada EDUARDO CALLEJO GARCÍA-AMADO, éste último como Vocal Ponente, y Vocales suplentes a los capitanes SEBASTIÁN MARTIN DÍAZ-LLANOS y PABLO ERENAS MARTÍN, llevando la acusación como Fiscal el Teniente Auditor de Primera de Complemento PEDRO DOBLADO SAIZ, desempeñando el papel de defensor el Capitán JOSÉ JORDÁ CANTÓ.
Sentencia que, inmediatamente dictaminada por el Auditor de Guerra JOSÉ SAMSÓ HENRÍQUEZ, es pasada a la firma de la máxima autoridad militar, el general ANGEL DOLLA LAHOZ, recién llegado, quien decreta con su firma las cinco condenas a muerte.
Actos todos, – Sesión, Sentencia, Dictamen y Condena – llevados a cabo en domingo, día del Señor, día de descanso.
El general ÁNGEL DOLLA LAHOZ, que sería loado por su acrisolada y manifestada religiosidad católica, en el día dominical, hace caso omiso del Quinto Mandamiento. Quinto Mandamiento, que en el Antiguo Testamento quedó expresado (Exodo 20,13 y Deuteronomio 5,17), de este modo:
NO MATARÁS.
La actividad represora desencadenada después del 18 de julio de 1936, por los militares locales, seguiría su curso, acentuada con el respaldo de este sexagenario generalote.
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LOS ASCENSOS DE FANJUL Y FRANCO
Para la los amantes de las coincidencias históricas, quizás conviene dejar constancia que los Reales Decretos, mediante las cuales ambos militares, Joaquín Fanjul Goñi y Francisco Franco Bahamonde, fueron ascendidos de Coronel a General, aparecen publicados, consecutivamente, en la misma página 638 del número 35 de la Gaceta de Madrid de fecha 4 de febrero de 1926.
El ascenso de Franco tuvo carácter inmediato. Mientras que el de Fanjul se publicó haciendo notar que tal merced no surtiría efecto hasta el 11 de mayo de ese año 1926. Hubo de esperar, pues, Joaquín Fanjul Goñi, más de tres meses para cambiar sus tres gruesas estrellas de ocho puntas por la única, y de menor tamaño, de cuatro puntas.En consideración a los distinguidos servicios prestados y méritos contraídos en operaciones activas de campaña en la zona de nuestro Protectorado en Marruecos, en el lapso de tiempo comprendido entre 1º de Agosto de 1924 y 1º de Octubre de 1925, por el Coronel de Estado Mayor D. Joaquín Fanjul Goñi, y teniendo en cuenta el favorable informe emitido por el Consejo Supremo de Guerra y Marina,
Vengo en promoverle, a propuesta del Ministro de la Guerra, y de acuerdo con el Consejo de Ministros, al empleo de General de brigada, con la antigüedad del día 11 de mayo del corriente año, fecha en la que cumplirá dos años en el empleo de Coronel que ahora ostenta.
La merced que por el presente Decreto se otorga no surtirá ninguno de sus efectos hasta la indicada fecha de 11 de Mayo próximo, en que el interesado entrará en posesión de ella con todas sus consecuencias.
Dado en Palacio a tres de Febrero de mil novecientos veintiséis.
ALFONSO
El Ministro de la Guerra,JUAN O’DONNNELL VARGAS
* * * * * * * * *
Visto diacrónicamente, resulta llamativo que el ascenso de Joaquín Fanjul Goñi, – demorado en su caso -, es otorgado como una merced de su graciosa majestad, no como un derecho adquirido por el coronel Joaquín Fanjul Goñi. Secuela de ser súbditos en vez de ciudadanos con derechos
* * * * * * * * *
También en dicho número 35 de la Gaceta de Madrid, son publicados ascensos a general de otros seis coroneles:Virgilio Cabanellas Ferrer, de Infantería
Félix de Vera Valdés, de Infantería
Ángel Dolla Lahoz, de Caballería
José Sánchez Ocaña y Beltrán, de Estado Mayor
Manuel Goded Llopis, de Estado Mayor
Alfonso Carrillo y Sánchez Tovar, de Artillería
Por otro lado, en este mismo número 35 de la Gaceta de Madrid, son publicados varios Reales Decretos concediendo condecoraciones a otros reputados militares africanistas.
Sobresale entre ellos este R.D.
En atención a los señalados servicios prestados y méritos contraídos en operaciones activas de campaña en nuestra zona de Protectorado en Marruecos, en el lapso de tiempo comprendido entre 1º de Agosto de 1924 y 1º de Octubre de 1925, por el General de División don Felipe Navarro y Ceballos Escalera, Barón de Casa Davalillo,
Vengo en concederle, a propuesta del Ministro de la Guerra, de acuerdo con el Consejo de Ministros, y en vista del favorable informe emitido por el Consejo Supremo de Guerra y Marina, la Gran Cruz de Maria Cristina, con la antigüedad de la última de las indicadas fechas.
Dado en Palacio a tres de Febrero de mil novecientos veintiséis.
ALFONSO
El Ministro de la Guerra,JUAN O’DONNNELL VARGAS
Este General Felipe Navarro y Ceballos-Escalera, era el que se había rendido en Monte Arruit, habiendo sido apresado por Abdel Krim junto con sus oficiales superiores, mientras sus tres mil soldados fueron cruelmente exterminados por los rifeños.
Tiempo después, tras arduas negociaciones, Abdel Krim recibiría de manos de Horacio de Echevarrieta, algo más de cuatro millones de pesetas (la mitad en duros de plata), entregando a cambio de los rendidos oficiales y jefes españoles prisioneros, provocando el comentario
«¡Qué cara es la carne de gallina!»
MARCHA Y MUERTE DE ANGEL DOLLA LAHOZ
El general Ángel Dolla Lahoz había arribado a Tenerife, en la madrugada del domingo trece de septiembre.
Así había sido reflejada su llegada, como noticia de cierre, a dos columnas, en la última página del número 8632 del periódico Gaceta de Tenerife publicado el mismo domingo 13 de septiembre de 1936.
Llega a Tenerife el general Dolla
En la madrugada de hoy ha llegado a Tenerife el prestigioso general Dolla, acompañada de su hijo político, con objeto de posesionarse de la Comandancia Militar de la región.
Al muelle bajaron a saludarle el comandante militar, señor González Peral, y jefes y oficiales francos de servicio, quienes, a bordo del “Dómine”, cambiaron impresiones sobre el viaje con el ilustre militar.
El general Dolla fue saludado por los periodistas de la Prensa Local, manifestando que salió de Zaragoza, de donde salió contento y lleno de entusiasmo, porque venía a servir a la Patria.
Añadió que atravesó desde Zaragoza en auto toda la zona ocupada por el Ejército hasta llegar Vigo, donde embarcó.
Finalmente dijo que hay mucho entusiasmo en todas las fuerzas que defienden la causa nacional y en el elemento civil.
GACETA DE TENERIFE saluda afectuosamente al insigne general Dolla, deseándole muchos aciertos al frente de esta Comandancia militar y le ofrece la colaboración patriótica de sus modestas páginas.
A las nueve de la mañana de hoy bajará a tierra el distinguido militar, general Dolla, rindiéndole las fuerzas los honores correspondientes.
No llegó a cinco meses la estancia de del general Dolla en Canarias. Pero el efecto de su presencia, y su recuerdo, resultó indeleble.
Habiendo entregado, el viernes 12 de febrero de 1936, el mando de la Comandancia General de Canarias, a su sustituto CARLOS GUERRA ZAGALA, el general de brigada ÁNGEL DOLLA LAHOZ abandonaría el Archipiélago Canario a bordo del mismo vapor de Transmediterránea “Ciudad de Melilla”, en el cual había arribado su reemplazo.
Así dio la noticia de su partida el mismo diario Gaceta de Tenerife, en la página 4 de su número 8851, del sábado 13 de febrero de 1937.
Una semana después, el viernes 19 de febrero de 1937, fallecería el general Ángel Dolla Lahoz en Sevilla.
Parece que la noticia de su muerte fue conocida por la prensa tinerfeña al día siguiente, pero no sería publicada hasta varios días después.
El mencionado periódico Gaceta de Tenerife, publica, el martes 23 de febrero de 1937, una crónica necrológica, a dos columnas insertando dos fotos del general Dolla.
Así, escueta, sin más detalles, recibimos en la noche del sábado la infausta noticia que no dimos a la publicidad por razones que se presumen. Hasta Sevilla pudo llegar aquel hombre que, al frente de la Comandancia General de Canarias, se quiso hacer todo tesón y dinamismo y esfuerzo. De Sevilla no pudo pasar porque llevaba el corazón destrozado por haberlo sometido por espacio de cuatro meses a un ritmo demasiado acelerado para su resistencia física y por los des-engaños con que, a última hora, fue torturado. ¡Canarias-Sevilla! Una antorcha moribunda ha iluminado de nuevo esta ruta. Un corazón que solo latía por inercia, un hombre que solo perduraba por la tensión de espíritu que se había impuesto, la ha cruzado pensando en la eternidad.
Cuando él comenzaba a sentirse caduco y viejo, temiendo no poder ya ser útil a la Patria que se precipitaba en el caos y, por defender la cual, llevaba desde que advino la República, mascando la injusticia, vió en el golpe nacional el “aleluia” su propia resurrección. Y rejuvenecido, soñando en su obra, llegó a Canarias para abordar de frente todos los problemas, “nuestros pequeños problemas, sin comprender que se enroscan en forma de serpiente y que devoran, con la ferocidad de Saturno y entre las mandíbulas de sus “intereses creados”, a cuantos se atreven a encararse con ellos. El general Dolla lo hizo, no diremos que con todo acierto, pero si con toda su voluntad, con el mejor deseo. Esto y la constante ostentación de su catolicismo harán que su recuerdo permanezca por mucho tiempo en las islas del Archipiélago que visitó, una por una, poniéndose en contacto con el pueblo para recoger todas sus palpitaciones, hacerse cargo de sus necesidades más perentorias y sembrar a su vez doctrinas y esperanzas salvadoras. Esta ímproba labor, que él consideraba un apostolado, acabó de gastar sus pocas energías vitales, pero le dio una gran popularidad mereciéndole un título, el más honroso para su persona: el de General Católico. Era cuanto él había ganado y se llevaba de Canarias, por la ruta del dolor que abre horizontes nuevos a la vida que se esfuma, horizontes eternos al hombre.
Descanse en paz el prestigioso general y reciban su viuda, hijos y demás atribulados familiares, y en particular su hijo, don Angel Dolla Manera, teniente fiscal del Cuerpo Jurídico, residente en esta capital; su hija, doña Sara, y su hijo político, el capitán de Infantería afecto a esta Comandancia en prácticas de Estado Mayor, don Narciso Ariza, la expresión de nuestro más sentido pésame.
Oficialmente, la noticia de su muerte sería registrada como baja, en el número 138 del Boletín Oficial del Estado, datado en Burgos el 8 de marzo de 1937.
Burgos 6 de marzo de 1937.=
El General Jefe, Germán Gil Yuste.
Dos días después, Gaceta de Tenerife, publicaría esta esquela:
Muerto el suegro, Narciso Ariza García, que ya ha sido ascendido a Capitán, como bien señalaba el diario católico, consigue abandonar Canarias pasando a otro destino en la Península.
Así figura en la página 725 del número 148 del Boletín Oficial del Estado publicado en Burgos el 17 de marzo de 1937:
Por conveniencia del servicio, pasa destinado el Capitán de Infantería, Alumno de la Escuela Superior de Guerra, agregado al Estado Mayor de la Comandancia General de las Islas Canarias, D. Narciso Ariza García, al Cuartel General de la 5ª División.
Burgos 15 de marzo de 1937.= El General Jefe. G. Gil Yuste.
Si quedaría en Canarias, durante bastante tiempo, el Teniente Auditor Ángel Dolla Manera, hijo del finado general, cuyas actuaciones como fiscal militar, habían motivado en múltiples ocasiones, la inhibición del padre comandante general, en las confirmaciones de las condenas, de conformidad con lo preceptuado en el artículo 361 del Código de Justicia Militar, en relación con el número primero del artículo 150 del propio Cuerpo Legal, pasando dicha tarea al Gobernador Militar de la Plaza.
Así había sido reflejada su llegada, como noticia de cierre, a dos columnas, en la última página del número 8632 del periódico Gaceta de Tenerife publicado el mismo domingo 13 de septiembre de 1936.
Llega a Tenerife el general Dolla
En la madrugada de hoy ha llegado a Tenerife el prestigioso general Dolla, acompañada de su hijo político, con objeto de posesionarse de la Comandancia Militar de la región.
Al muelle bajaron a saludarle el comandante militar, señor González Peral, y jefes y oficiales francos de servicio, quienes, a bordo del “Dómine”, cambiaron impresiones sobre el viaje con el ilustre militar.
El general Dolla fue saludado por los periodistas de la Prensa Local, manifestando que salió de Zaragoza, de donde salió contento y lleno de entusiasmo, porque venía a servir a la Patria.
Añadió que atravesó desde Zaragoza en auto toda la zona ocupada por el Ejército hasta llegar Vigo, donde embarcó.
Finalmente dijo que hay mucho entusiasmo en todas las fuerzas que defienden la causa nacional y en el elemento civil.
GACETA DE TENERIFE saluda afectuosamente al insigne general Dolla, deseándole muchos aciertos al frente de esta Comandancia militar y le ofrece la colaboración patriótica de sus modestas páginas.
A las nueve de la mañana de hoy bajará a tierra el distinguido militar, general Dolla, rindiéndole las fuerzas los honores correspondientes.
* * * * * * * * * *
Como puede verse, los plumíferos de Gaceta de Tenerife eran unos lameculos babosos, que se pusieron voluntariamente al lado de la Rebelión contra el Gobierno, legal y legítimo, de la República Española.No llegó a cinco meses la estancia de del general Dolla en Canarias. Pero el efecto de su presencia, y su recuerdo, resultó indeleble.
Habiendo entregado, el viernes 12 de febrero de 1936, el mando de la Comandancia General de Canarias, a su sustituto CARLOS GUERRA ZAGALA, el general de brigada ÁNGEL DOLLA LAHOZ abandonaría el Archipiélago Canario a bordo del mismo vapor de Transmediterránea “Ciudad de Melilla”, en el cual había arribado su reemplazo.
Así dio la noticia de su partida el mismo diario Gaceta de Tenerife, en la página 4 de su número 8851, del sábado 13 de febrero de 1937.
EL GENERAL DOLLA REGRESA ESTA NOCHE A LA PENÍNSULA
A bordo del vapor de la Trasmediterránea “Ciudad de Melilla”, que conducirá hasta el puerto de esta capital al nuevo comandante general de la Región, hará esta noche viaje a la Península, el general Dolla Lahoz, en unión de su distinguida familia.Una semana después, el viernes 19 de febrero de 1937, fallecería el general Ángel Dolla Lahoz en Sevilla.
Parece que la noticia de su muerte fue conocida por la prensa tinerfeña al día siguiente, pero no sería publicada hasta varios días después.
El mencionado periódico Gaceta de Tenerife, publica, el martes 23 de febrero de 1937, una crónica necrológica, a dos columnas insertando dos fotos del general Dolla.
Ha fallecido el prestigioso general Dolla
Así, escueta, sin más detalles, recibimos en la noche del sábado la infausta noticia que no dimos a la publicidad por razones que se presumen. Hasta Sevilla pudo llegar aquel hombre que, al frente de la Comandancia General de Canarias, se quiso hacer todo tesón y dinamismo y esfuerzo. De Sevilla no pudo pasar porque llevaba el corazón destrozado por haberlo sometido por espacio de cuatro meses a un ritmo demasiado acelerado para su resistencia física y por los des-engaños con que, a última hora, fue torturado. ¡Canarias-Sevilla! Una antorcha moribunda ha iluminado de nuevo esta ruta. Un corazón que solo latía por inercia, un hombre que solo perduraba por la tensión de espíritu que se había impuesto, la ha cruzado pensando en la eternidad.
Cuando él comenzaba a sentirse caduco y viejo, temiendo no poder ya ser útil a la Patria que se precipitaba en el caos y, por defender la cual, llevaba desde que advino la República, mascando la injusticia, vió en el golpe nacional el “aleluia” su propia resurrección. Y rejuvenecido, soñando en su obra, llegó a Canarias para abordar de frente todos los problemas, “nuestros pequeños problemas, sin comprender que se enroscan en forma de serpiente y que devoran, con la ferocidad de Saturno y entre las mandíbulas de sus “intereses creados”, a cuantos se atreven a encararse con ellos. El general Dolla lo hizo, no diremos que con todo acierto, pero si con toda su voluntad, con el mejor deseo. Esto y la constante ostentación de su catolicismo harán que su recuerdo permanezca por mucho tiempo en las islas del Archipiélago que visitó, una por una, poniéndose en contacto con el pueblo para recoger todas sus palpitaciones, hacerse cargo de sus necesidades más perentorias y sembrar a su vez doctrinas y esperanzas salvadoras. Esta ímproba labor, que él consideraba un apostolado, acabó de gastar sus pocas energías vitales, pero le dio una gran popularidad mereciéndole un título, el más honroso para su persona: el de General Católico. Era cuanto él había ganado y se llevaba de Canarias, por la ruta del dolor que abre horizontes nuevos a la vida que se esfuma, horizontes eternos al hombre.
Descanse en paz el prestigioso general y reciban su viuda, hijos y demás atribulados familiares, y en particular su hijo, don Angel Dolla Manera, teniente fiscal del Cuerpo Jurídico, residente en esta capital; su hija, doña Sara, y su hijo político, el capitán de Infantería afecto a esta Comandancia en prácticas de Estado Mayor, don Narciso Ariza, la expresión de nuestro más sentido pésame.
Oficialmente, la noticia de su muerte sería registrada como baja, en el número 138 del Boletín Oficial del Estado, datado en Burgos el 8 de marzo de 1937.
Bajas
Según participa a esta Secretaría de Guerra el General de la 2ª División Orgánica, falleció en Sevilla el día 19 de febrero último el General de Brigada en situación de segunda reserva, D. Ángel Dolla Lahoz.Burgos 6 de marzo de 1937.=
El General Jefe, Germán Gil Yuste.
Dos días después, Gaceta de Tenerife, publicaría esta esquela:
Rogad a Dios en caridad por el alma del
Excmo. Sr. D. Angel Dolla Lahoz
Que descansó en el Señor el día 20 de febrero último.
R.I.P-
El Director . Profesores y Alumnos del Instituto de Cultura
Obrera de La Laguna
Suplican una oración por su alma y ruegan asistan a la misa que por su eterno descanso tendrá lugar en la iglesia de S. Agustín el miércoles, dia 3, a las ocho y media de la mañana.
S. Cristóbal de La Laguna, 2 de marzo de 1937.
Así figura en la página 725 del número 148 del Boletín Oficial del Estado publicado en Burgos el 17 de marzo de 1937:
Por conveniencia del servicio, pasa destinado el Capitán de Infantería, Alumno de la Escuela Superior de Guerra, agregado al Estado Mayor de la Comandancia General de las Islas Canarias, D. Narciso Ariza García, al Cuartel General de la 5ª División.
Burgos 15 de marzo de 1937.= El General Jefe. G. Gil Yuste.
Si quedaría en Canarias, durante bastante tiempo, el Teniente Auditor Ángel Dolla Manera, hijo del finado general, cuyas actuaciones como fiscal militar, habían motivado en múltiples ocasiones, la inhibición del padre comandante general, en las confirmaciones de las condenas, de conformidad con lo preceptuado en el artículo 361 del Código de Justicia Militar, en relación con el número primero del artículo 150 del propio Cuerpo Legal, pasando dicha tarea al Gobernador Militar de la Plaza.
ÁNGEL DOLLA RELEVADO POR CARLOS GUERRA
El 12 de febrero de 1937, Carlos Guerra Zagala, arribaría a la isla de Tenerife en el vapor de Transmediterránea “Ciudad de Melilla”.
Así fue dada la noticia de su llegada a Tenerife, por Gaceta de Tenerife, en la portada de su número 8851 del sábado 13 de febrero de 1937.
Ayer llegó a Tenerife el nuevo Comandante General de Canarias
El Excmo. Sr. D. Carlos Guerra Zagala recibió a bordo a las primeras autoridades civiles y militares
Inmediatamente subieron a bordo el general gobernador militar de la plaza don Antonio Alonso Muñoz; general inspector de milicias, don Salvador Acha, y el coronel jefe de Estado Mayor, don Teódulo González Peral, que cumplimentaron a la primera autoridad militar.
Minutos después recibió el general Guerra Zagala a bordo al gobernador civil, señor Fuentes Serrano; alcalde de esta capital, señor La Roche; presidente del Cabildo Insular, señor Maldonado; coronel jefe del regimiento de Infantería de Tenerife, don José Cáceres Sánchez; comandante de Marina, don Aurelio Arriaga; capitán de segunda del Cuerpo Jurídico y delegado militar de Prensa y Propaganda, don Rafael Díaz Llanos y Lecuona; teniente coronel de Infantería y delegado militar de Enseñanza, don José Pérez Andreu; coronel de Ingenieros, don José R. Vallabriga; teniente coronel de Infantería señor Del Campo; presidente de la Mancomunidad, señor Salazar; Presidente y fiscal de la Audiencia, don Juan Sánchez Real y don Clemente Gonzalvo, respectivamente; juez de Instrucción, don Arturo Ascanio; delegado de Orden Público y capitán de Artillería, don Manuel Otero; director de Sanidad Exterior, don Ricardo Castelo; delegado de Hacienda señor Perdigón; secretario del Gobierno civil. don Virgilio Ghirlande; director del Banco de España, señor Soriano; jefes de Correos y Telégrafos don Francisco Prat y don Gerardo Torres; jefe provincial de Falange y secretario de la misma, señor Galván y Pintor: y otras autoridades que sentimos no recordar.
Por último recibió la visita de los jefes y oficiales de los distintos Cuerpos, Centros y Dependencias de la guarnición, departiendo con todos amablemente.
También en el muelle se encontraba gran número de elementos de Falange Española, Falange Femenina y Acción Ciudadana, cuyos miembros fueron aclamados por el general Guerra.
El público congregado en las explanadas altas del muelle, aplaudió largo rato al nuevo comandante general.
En unión de las autoridades citadas se trasladó el general Guerra a pie a la Comandancia de Marina, desde cuyo edificio presencio el desfile de las tropas que le rindieron honores, oyéndose con este motivo nuevas ovaciones.
En la Comandancia de Marina permaneció breves minutos en unión del general Acha y del comandante de Marina don Aurelio Arriaga, los cuales departieron sobre asuntos de Tenerife.
Momentos después, el general Guerra abandonaba este edificio, ocupando un automóvil y trasladándose a la Comandancia General, acompañado de los generales Alonso Muñoz y Acha, y coronel jefe de Estado Mayor, don Teódulo González Peral.
Como se sabe, el nuevo general se hallaba últimamente en San Sebastián, donde desempeñaba el cargo de presidente de la Diputación Provincial.
Así fue dada la noticia de su llegada a Tenerife, por Gaceta de Tenerife, en la portada de su número 8851 del sábado 13 de febrero de 1937.
Ayer llegó a Tenerife el nuevo Comandante General de Canarias
El Excmo. Sr. D. Carlos Guerra Zagala recibió a bordo a las primeras autoridades civiles y militares
LAS AUTORIDADES CIVILES Y MILITARES DE LA PROVINCIA EN EL MUELLE
En las primeras horas de la mañana de ayer atracó al dique-muelle del Sur de nuestro puerto el correo de la Trasmediterránea “Ciudad de Melilla”, conduciendo a bordo al nuevo comandante general de Canarias, excelentísimo señor don Carlos Guerra Zagala.Inmediatamente subieron a bordo el general gobernador militar de la plaza don Antonio Alonso Muñoz; general inspector de milicias, don Salvador Acha, y el coronel jefe de Estado Mayor, don Teódulo González Peral, que cumplimentaron a la primera autoridad militar.
Minutos después recibió el general Guerra Zagala a bordo al gobernador civil, señor Fuentes Serrano; alcalde de esta capital, señor La Roche; presidente del Cabildo Insular, señor Maldonado; coronel jefe del regimiento de Infantería de Tenerife, don José Cáceres Sánchez; comandante de Marina, don Aurelio Arriaga; capitán de segunda del Cuerpo Jurídico y delegado militar de Prensa y Propaganda, don Rafael Díaz Llanos y Lecuona; teniente coronel de Infantería y delegado militar de Enseñanza, don José Pérez Andreu; coronel de Ingenieros, don José R. Vallabriga; teniente coronel de Infantería señor Del Campo; presidente de la Mancomunidad, señor Salazar; Presidente y fiscal de la Audiencia, don Juan Sánchez Real y don Clemente Gonzalvo, respectivamente; juez de Instrucción, don Arturo Ascanio; delegado de Orden Público y capitán de Artillería, don Manuel Otero; director de Sanidad Exterior, don Ricardo Castelo; delegado de Hacienda señor Perdigón; secretario del Gobierno civil. don Virgilio Ghirlande; director del Banco de España, señor Soriano; jefes de Correos y Telégrafos don Francisco Prat y don Gerardo Torres; jefe provincial de Falange y secretario de la misma, señor Galván y Pintor: y otras autoridades que sentimos no recordar.
Por último recibió la visita de los jefes y oficiales de los distintos Cuerpos, Centros y Dependencias de la guarnición, departiendo con todos amablemente.
EL GENERAL SE TRASLADA A PIE AL EDIFICIO DE LA COMANDANCIA DE MARINA
A la hora anunciada, el nuevo general acompañado de su Estado Mayor, desembarcó, revistando la Compañía del regimiento de Infantería de Tenerife, que con bandera, Banda de música y tambores y cornetas acudió al muelle a rendir honores a la primera autoridad militar de la Región.También en el muelle se encontraba gran número de elementos de Falange Española, Falange Femenina y Acción Ciudadana, cuyos miembros fueron aclamados por el general Guerra.
El público congregado en las explanadas altas del muelle, aplaudió largo rato al nuevo comandante general.
En unión de las autoridades citadas se trasladó el general Guerra a pie a la Comandancia de Marina, desde cuyo edificio presencio el desfile de las tropas que le rindieron honores, oyéndose con este motivo nuevas ovaciones.
En la Comandancia de Marina permaneció breves minutos en unión del general Acha y del comandante de Marina don Aurelio Arriaga, los cuales departieron sobre asuntos de Tenerife.
Momentos después, el general Guerra abandonaba este edificio, ocupando un automóvil y trasladándose a la Comandancia General, acompañado de los generales Alonso Muñoz y Acha, y coronel jefe de Estado Mayor, don Teódulo González Peral.
EN LA COMANDANCIA
Tan pronto llegó al edificio de la Comandancia General, fué recibido por el Excmo. señor don Angel Dolla Lahoz, quién le informó detalladamente de los asuntos de Canarias. El general Guerra se hizo cargo del despacho de la Comandancia General.OTROS DETALLES
Al general Guerra Zagala le acompañan su distinguida señora esposa doña María de los Llanos Pérez Septien y su encantadora y bella hija María de los Llanos Guerra y Pérez Septien.Como se sabe, el nuevo general se hallaba últimamente en San Sebastián, donde desempeñaba el cargo de presidente de la Diputación Provincial.
LA CONDENA DE AURELIO PÉREZ MEDINA
M.8,875,500
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S E N T E N C I A .
En la Ciudad de Santa Cruz de Tenerife a cuatro de Noviembre de mil novecientos treinta y seis, reunido en el Salón de actos del Cuartel de Infantería de esta Capital el Consejo de Guerra Ordinario de Plaza para ver fallar la causa seguida contra el paisano Aurelio Pérez Medina por supuesto delito de rebelión; oída la acusación Fiscal y la Defensa; y
RESULTANDO
probado y así se declara que el procesado paisano Aurelio Perez Medina, mayor de edad y elemento de acción dentro del Sindicato de Oficios Varios de San Andrés y Sauces con ocasión del alzamiento en armas ocurrido en la Isla de La Palma durante los días dieciocho al veinticinco de julio último, se dedicó a la práctica de registros domiciliarios para la requisa de armas, sin duda en cumplimiento de órdenes que recibiera y que acató, huyendo al Monte con los demás rebeldes a la llegada a Santa Cruz de la Palma del Cañonero Canalejas que reprimió la rebelión, hasta el once de octubre último que verifico su presentación voluntaria al Jefe de Falange del aludido pueblo, y sin que conste que realizara actos de violencia propiamente dichos.
RESULTANDO
que el Ministerio Fiscal calificó los hechos constitutivos de un delito de rebelión de párrafo segundo del artículo 238 del Código de Justicia Militar solicitando para el procesado la pena de reclusión perpetua; y que la Defensa suplicó benevolencia para su patrocinado.
CONSIDERANDO
que los hechos declarados probados son legalmente constitutivos de un delito de rebelión militar por adhesión a la misma definido y sancionado en el número 2º del artículo 238 del Código de Justicia Militar.
CONSIDERANDO
que de dicho delito es responsable en concepto de autor el procesado /Aurelio Perez Medina,/ sin que concurran circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal específicamente consideradas pero no pudiendo prescindir el Consejo para graduar la extensión de la pena de la circunstancia de haberse presentado voluntariamente el procesado y de no constar que realizara actos de agresión o violencia propiamente dichos, todo ello en uso del arbitrio que la Ley marcial le concede-
CONSIDERANDO
que no existen responsabilidades civiles que exigir.
CONSIDERANDO:
Que para determinar la clase de pena a imponer precisa tener en cuenta lo dispuesto en el artículo 181 del Código de Justicia Militar, en relación con el 30 de Código Penal, toda vez que la pena correspondiente al delito no solo es compuesta sino que además el grado mínimo de la misma tiene carácter común, y no existiendo la pena de reclusión perpetua en el Código Penal forzosamente debe entenderse la misma sustituida por la de reclusión mayor.
Vistos los preceptos citados, artículos 33 y 44 del Código Penal; 173 del de Justicia Militar y demás de general aplicación.
EL CONSEJO DE GUERRA FALLA
que debe condenar y condena al procesado Aurelio Perez Medina como autor responsable de un delito de rebelión militar a la pena de veinte años y un día de reclusión mayor con las accesorias de inhabilitación absoluta e interdicción civil del penado durante la condena para cuyo cumplimiento le servirá de abono la totalidad del tiempo que haya estado privado de libertad por esta causa.-
Entre líneas = Aurelio Perez Medina = Vale =
Cierran esta sentencia las firmas rubricadas de JOSÉ PÉREZ ANDREU, JOSÉ TRUJILLO TORRES, ELICIO LECUONA DÍAZ, JOSÉ PÉREZ SILVA, JOSÉ GUEZALA GARCÍA, FÉLIX DÍAZ DÍAZ Y LUIS PIERNAVIEJA DEL POZO.
El Teniente Coronel JOSÉ PÉREZ ANDREU había actuado como Presidente de este Consejo de Guerra, en sustitución del de mismo empleo y arma AURELIANO MARTÍNEZ URIBARRY, que se hallaba enfermo.
Como Fiscal actuó el Teniente del Cuerpo Jurídico Militar de tercera PABLO HURTADO IZQUIERDO. Tocándole el papel de defensor al Alférez de complemento BERNARDO BARRERA FERNÁNDEZ.
El Teniente Auditor de Segunda [Capitán] LUIS PIERNAVIEJA DEL POZO, fue el Vocal Ponente.
Esta sentencia sería dictaminada, al día siguiente, 5 de noviembre de 1936, por el Auditor Coronel JOSÉ SAMSÓ HENRÍQUEZ, proponiendo para el fallo consultado la aprobación necesaria pata que sea firme y ejecutorio.
El 10 de noviembre de 1936, el Comandante General de las Islas Canarias, general de Brigada ÁNGEL DOLLA LAHOZ, de conformidad con el fallo dictado por el Consejo de Guerra y anterior dictamen, condena al procesado paisano AURELIO PÉREZ MEDINA, por un delito de rebelión militar a la pena de de veinte años y un día de reclusión mayor con las accesorias de inhabilitación absoluta e interdicción civil del penado durante la condena, para cuyo cumplimiento le servirá de abono la totalidad del tiempo que haya estado privado de libertad por esta causa, ordenado la vuelta de la misma al Señor Auditor de Guerra a los fines pertinentes.
Con fecha 13 de noviembre de 1936, el Juez Instructor Capitán JUSTO BLÁNQUEZ IZQUIERDO, emite la liquidación de condena, en la cual tras deducir el mes que llevaba encarcelado AURELIO PÉREZ MEDINA, dice que le resta por cumplir de la pena impuesta, 19 años, 11 meses y un día, con lo cual debería permanecer en prisión hasta el cinco de octubre de 1963, en que dejará extinguida la pena.
Atendiendo que la Comisión Provincial de Examen de Penas de Santa Cruz de Tenerife, había elevado propuesta de conmutación de la referida pena, informando que la definitiva que debía imponerse era la de seis años de prisión menor con las accesorias de suspensión de todo cargo y derecho de sufragio durante el tiempo de la condena, con fecha 26 de enero de 1942, la Comisión Central de Examen de Penas del Ministerio del Ejército, certifica que la Superioridad ha dictado la correspondiente resolución definitiva disponiendo que la pena que debe sufrir el rematado AURELIO PÉREZ MEDINA es la de SEIS AÑOS DE PRISIÓN MENOR, con las accesorias de la PENA PRIMITIVA.
Con fecha 10 de marzo de 1942, el Teniente Coronel Juez LUIS MIRANDA NUÑEZ, actualiza la pertinente liquidación de condena.
En 21 de marzo de 1942, el Certificado de Resolución Definitiva es enviado para que se notifique en forma legal, con lectura íntegra al penado AURELIO PÉREZ MEDINA, que reside en libertad condicional en San Andrés y Sauces (La Palma), haciéndole entrega del certificado que adjunta.
Cfr.: Causa 403 de 1936 [7127-224-10].